INCLAD se construyó para identificar, medir y seguir la inclusión laboral de
las personas con discapacidad, de modo que las organizaciones puedan conocer
su situación, detectar barreras y orientar mejoras en la contratación, la
permanencia y el desarrollo profesional. Sus dos escalas ofrecen perspectivas
complementarias: la Escala A reúne indicadores de la persona trabajadora con
discapacidad —desempeño, autonomía, participación, trabajo en equipo y
competencias—, mientras que la Escala B valora la selección y divulgación,
la accesibilidad y los apoyos, el crecimiento profesional y el impacto de las
prácticas de la organización. La herramienta permite obtener medidas
comparables y observar la evolución de las estrategias de inclusión.
El desarrollo comenzó con una metodología exploratoria Delphi y cuestionarios
iterativos dirigidos a 48 personas expertas: 13 procedían del ámbito de la
discapacidad, la Administración y las entidades sociales; 16 eran responsables
de servicios de empleabilidad; y 19 pertenecían a empresas convencionales con
contratación inclusiva. El consenso alcanzado se complementó con un análisis
factorial de componentes principales, del que surgieron 26 indicadores.
Después se transformaron en enunciados medibles, se reorganizaron
en las perspectivas de la persona y de la organización y fueron revisados por
un panel externo de cinco especialistas en selección de personal, desarrollo
de personas, organización de empresas, trabajo social y psicología social,
antes de una nueva revisión por el panel de 48 profesionales.
La comprobación empírica se realizó por etapas. El piloto se cerró con seis
empresas con cuestionarios completos; en la validación posterior se contactó
con 67 empresas y se obtuvieron respuestas de 26 empresas sobre 116 personas
trabajadoras con discapacidad. Al integrar esta información con el piloto, la
muestra completa de la Escala A reunió 182 personas, y 23 empresas contestaron
los indicadores de la Escala B. Las adaptaciones para Administración pública
se analizaron posteriormente con 77 personas en la Escala A y 59 organizaciones
en la Escala B. En los centros especiales de empleo, la formulación se sometió
a revisión experta;
además, la versión autoadministrada para personas con discapacidad intelectual
o del desarrollo fue adaptada y validada en lectura fácil conforme a la norma
UNE por la Red Autonómica de Accesibilidad Cognitiva Creando Espacios
Accesibles, de Plena inclusión Aragón.